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Seis pasos para reparar un matrimonio

   

1 - Decida vivir para siempre con su cónyuge   

Mateos 19:6 Así que no son ya más dos, sino una sola carne; por tanto, lo que Dios juntó no lo separe el hombre.

Sin divorcio. Sin amantes. Sin nada. Divorcio no es una opción.   

            El divorcio debe ser una palabra inexistente en su relación.   

Los matrimonios no duran porque las personas ya se casan con la idea que si el matrimonio no funcionar, ellos pueden divorciarse, y de esa manera ellos no invierten en la mejora del matrimonio.   

Entienda que usted asumió un compromiso ante Dios.   

Su conyuge merece una atención exclusiva, dedique su esfuerzo, su atención, su amor, su tiempo y lo más que sea necesario solamente a él.   

     

2 - Decida hacer de esta relación la mejor de su vida

            Cambie su manera de pensar    

Romanos 12:2 No os conforméis a este mundo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál es la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.

Reprográmese, no permita que los matrimonios que fallaran dicten el futuro del suyo.   

            Decida no ser como la mayoría   

Invierta en su matrimonio lo que sea necesario, libros, seminarios...   

Decida también que será un mejor cónyuge    

Amar es una decisión   

Amar es un mando de Dios, pero también es su decisión.   

   

3 - Demuestre el amor en la práctica   

            Haga el mismo de cuando eran novios.   

Efesios 5:28 Así también los maridos deben amar a sus mujeres como a sus mismos cuerpos. El que ama a su mujer, a sí mismo se ama,

            Amar es dar, dar, dar.   

Para recibir, primero es  necesario dar.   

Invierta en su que conyuge. Las palabras de cariño, declaraciones, caricias, besos, tiempo de calidad...   

            Invierta en acciones que demuestran afecto e interés.   

Eleve el espíritu uno del otro, transmita la paz.   

Trate su conyuge con honor, con amor, con dignidad, como un igual y Dios contestará sus oraciones.   

1 Pedro 3:7 Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil y como a coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo.

   

4 - Practique el perdón divino   

No espere que su cónyuge sea perfecto    

Jesús nos amó cuando nosotros éramos pecadores.   

Romanos 5:8 Pero Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.

Paja en el ojo   

Mateos 7:3 ¿Por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo?

Sin guardar la amargura    

No duerma sin perdonar   

Efesios 4:26 Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo,

            El perdón evita vivir con rencor y construir paredes de resentimientos.   

Perdonando, usted no esperará que su cónyuge sea perfecto, usted lo amará como él lo es, usted aceptará sus fallas y no pondrá altas expectativas en él.   

            Permítale a Dios hacer los cambios necesarios en su cónyuge   

   

5 - Crea que Dios tiene un plan para su vida y para la vida de su cónyuge   

Cuando Dios ve a su esposo / el potencial / el amor / los talentos / que él necesita de ayuda   

Dios conoció su cónyuge mucho antes que usted   

Jeremías 1:5 "Antes que te formara en el vientre, te conocí, y antes que nacieras, te santifiqué, te di por profeta a las naciones".

Dios ama a su marido, su mujer, ¿Si él es tan importante para Dios, porque no lo es para usted?   

Véalo como Dios ve.   

Filipenses 1:6 estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra la perfeccionará hasta el día de Jesucristo.

 

6 - Disfrute el uno del otro

Cuando las barreras de la expectativa desaparecen, cuando usted  esforzarse para mejorar su relación, cuando usted lo acepta como él que es, como Dios que lo hizo, ahora sólo hay una cosa que hacer...   

Disfrute la mujer de su juventud    

Proverbios 5:18 ¡Sea bendito tu manantial y alégrate con la mujer de tu juventud,

Disfrute el hombre de su juventud    

Cantares 1:16 ¡Qué hermoso eres, amado mío, qué dulce eres! Frondoso es nuestro lecho;

Sean una sola carne     

Génesis 2:24 Por tanto dejará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y serán una sola carne.   

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